Hacia modelo de transporte basado en la reducción de la demanda, la mejora en la eficiencia y las energías renovables
Respeta los límites de velocidad, evita los acelerones demasiado bruscos y los frenazos, por que aumentan el consumo de combustible y por ende las emisiones de CO2.
Verifica la presión de tus neumáticos: un vehículo con las ruedas hinchadas un bar menos consume un 6% más a causa de un aumento de un 30% de la resistencia a la rotación. Michelin estima que si respetáramos las presiones adecuadas, se podrían ahorrar 500.000 toneladas de carburante cada año en Francia.
Mantén a punto el sistema de climatización de tu coche para que sea lo más eficiente posible, y sólo utilízalo cuando realmente sea necesario. El 15 % de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero de un vehículo se deben a la climatización.
Usa el transporte público siempre que sea posible y, ¿por qué no montar un sistema para compartir coche con los amigos o con los compañeros de trabajo?.
Opta por un vehículo eficiente y que emita menos de 120 g de CO2 por kilómetro recorrido. Es bueno saber que: la etiqueta energética, que funciona con los mismos principios que la utilizada para los aparatos electrodomésticos, ya están disponibles también para los autos. Los vehículos clasificados como A y B emiten niveles de CO2 por debajo de este umbral de 120 g/km, los vehículos clasificados como G, en cambio, emiten más que el doble.
Infórmate sobre los niveles de emisiones de los autos. Páginas web de los fabricantes, revistas de automóviles y las asociaciones de conductores tienen que presentar todas estas informaciones.
Escoge el coche más eficiente que corresponda a tus necesidades reales: pequeños trayectos regulares en la ciudad o viajes largos, un sólo pasajero o una familia numerosa, etc. Explícale al vendedor que tu preocupación por el medio ambiente desempeña un papel importante a la hora de tomar tu decisión.